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Los Suaves. Palabras para Julia.
Si alguna vez he considerado la posibilidad de retomar mi vida, me parece que en este momento lo estoy empezando a hacer. He comenzado a pensar en mis deseos única y exclusivamente y, pese a desear cosas y personas que ya no están a mi alcance, me siento bien. Deseaba a Teseo, deseaba otra vida, deseaba a mi hijo, deseaba cambiar las cosas… ahora poco ha cambiado; en esencia he aceptado la pérdida. Me ha llevado tiempo, sudor y lágrimas, pero lo he aceptado.
He hablado con Teseo. Sé que no debo hacerlo, pero lo he hecho. La conversación fue un poco tensa al principio. Él no se lo esperaba y su voz denotaba un poco de mal humor que maquillaba con palabras amables y corteses. Mi otrora caballero me recriminó de nuevo mi decisión unívoca que me relegó al olvido. “No contaste conmigo cuando decidiste tenerlo…” Pero este tipo de cosas son siempre obra y gracia de dos personas. Sus recriminaciones ya son del pasado. No le tengo rencor ni deseo que le pase nada malo. Me gustaría que fuera feliz, muy feliz. Nadie merece la desgracia. Si acaso le llegara a acaecer alguna, sepa que no se la deseo, que le sigo queriendo y que intentaré olvidarle en lo malo y recordarle en lo bueno. No le censuro ni culpo de nada. Nadie es infalible absolutamente, nadie es necio por completo. Es libre, como yo, de cometer sus propios aciertos y errores, así como es libre de valorarlos como tales o no. Por mi parte, aquí tendrá abierta mi puerta, sin rencores.
Encontrará a Ariadna y le hablará de ella.
DESDE ESTE DESIERTO DE MI PISO. Gloria Fuertes
De este manantial de soledad exterior,
me brota continuamente
el agua clara de la paz;
el silencio interior me acaricia
como no sabe hacerlo ningún humano.
El silencio interior se manifiesta
y me escucho,
- aunque oigo también
los mil ruidos de la autopista
a la que dan mis terrazas-
desde mi celda,
entre el asfalto y las golondrinas
trenzo el puente invidente
por el que paso a meditar,
que no puedo prescindir aún de las personas
de este mundo que me rodea,
que me conoce
-o que no me conoce-,
que me adula
o hiere
o ama
o envidia.
Desde el desierto de mi piso
amo en soledad a todos
y rezo un poema por los analfabetos del amor.
1 comentario por mucho
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creo que lo que cuentas es muy bueno, estamos limitados en una vida, y si la jodemos buscando algo que no existe, buscando un ideal que quiza, seguramente no queremos, pos va la cosa un poco mal, me gusta, pero no pienses que en ese olvido hay algo malo, no, creo que todo lo contrario aridna, si es cierto, hay hay mucha vida, eso si, si es cierto, no pierdas las nuevas oportunidades pensando en el pasado, cualquier tiempo presente es el mejor
comentario por alejandro Noviembre 16, 2007 @ 7:11 amla postura de tu teseo, no es un poco egoista?
me ha encantado lo del daño aridna, para que sirve desear daño a nadie?, el daño lo desean cuando tienen envidia, tu piensa que no tienes envidia de nadie, vive tu vida, como tu dices, como tu quieres, crea una vida que entrara como un buen guante y seras mas feliz si cabe. un beso