Ariadna en Naxos


Meigas
Octubre 28, 2007, 11:28 pm
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Ayer le leí las líneas de la mano a un vendedor ambulante de pulseras y demás chucherías que pasean sus artículos de bar en bar y de mostrador en mostrador, como dice el tango. Le dije lo primero que se me pasó por la cabeza, supongo que acerté porque me regaló una de sus pulseras de la suerte. Parece que mi intuición funciona bien. Ese sexto sentido debe ser un poco escurridizo porque no me ayuda mucho en otras cuestiones. Quizá sólo se active para ayudar a los demás. Últimamente no hace más que venirme a la cabeza el recuerdo de un episodio relacionado con esta ilógica percepción de la realidad. Mi tía, cartuxeira de oficio y meiga creo que de afición, me echó las cartas un día siendo niña. Me dijo que no iba a tener suerte en el amor, así cada vez que entro en desamor maldigo ese día aciago en que mi tía me predijo un futuro incierto y funesto. Claro que como todas las historias crueles los sucesos se desarrollan sin que los actores den importancia fundamental a estos hechos que por otra parte son esenciales en su porvenir. Los acontecimientos sobrevendrán sin que ponga de antemano nada para remediarlo. Las parcas ya han hilado.



Cumpleaños
Octubre 15, 2007, 10:31 pm
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En unos días será mi cumpleaños. El miércoles cumpliré treinta y siete. Me gustaría tener más ansia por los festejos, pero ya desde hace unos años mis cumpleaños son en la más estricta intimidad familiar. No reniego de mis canas, pero creo que me estoy replegando en el universo e intento crear una curva en el espacio tiempo y sentir la felicidad de mi infancia. Supongo que parece una  idea de esas que quedan catalogadas como de diagnóstico de una depresión en primer grado, pero ya los cumpleaños no me hacen sentir especial ni singular ni mucho menos ilusionada. Hace unos años celebré en casa una fiesta con este propósito que ahora me crea cierto vértigo, asistió mi siempre mencionado y poco ponderado Teseo… mi adorado Teseo.Todavía no ha pasado el mes de octubre, pero sé que no nos veremos. Estos días he estado pensando en las palabras que utilizaría para expresarle el porqué de mi cita. Me hubiera gustado que me explicara por qué y cuándo dejamos de ser amigos si es que lo fuimos alguna vez; si es que yo me engañé, si es que finalmente somos si acaso conocidos que ni se conocen. Por qué mis padres me preguntaban por él, por qué no te llama, estás en el hospital, estás en cama desde hace dos semanas de baja y ¿sabes algo de él? No sé nada. Puede que le hubiera gustado que me muriese y no tener que saber que existo.El dolor pasa, las heridas se curan, la risa vuelve, pero ya no es todo igual aunque lo intente. Tengo miedos que puede que nunca supere. Intento seguir hacia delante, pero hay cuerdas con nudos demasiado fuertes que me impiden seguir adelante. Uno de ellos es este “déjalo pasar”. Sé que estará ahí por mucho tiempo, frenando mi camino. Mientras, celebraré, reiré, hablaré, pensaré, sentiré y puede que hasta sea feliz pero la tristeza estará siempre ahí, pese a las muecas en las que mi cara se transforme.