Me enteré de su situación hablando con un amigo común. Julia es una amiga de un gran amigo, aunque ella y yo no nos hayamos visto más que una o dos veces. Una en un concierto de su actual pareja, en el que era difícil poder comunicarse, y otra en el cumpleaños de nuestro amigo común al que asistí cuando ya se iban a marchar. Me pareció muy frágil, blanca como la porcelana. Ella como yo también perdió su embarazo, pero ahora sabemos por qué. Le han diagnosticado una enfermedad: cáncer. Ella está hundida. Todos suspiramos profundamente como intentanto hacer acopio de esperanza en cada inspiración, pero no existe nada a partir de ahora que le pueda dar esperanza salvo que todo fuera un error médico, que desapareciese espontanemente o que todo fuese un sueño de esos que parecen verdad.
La crudeza de mis palabras me da miedo. Nunca sabes lo que es estar mal hasta que te pasa. Nunca sabes cómo vas a reaccionar hasta que estás en la situación. Todas las ideas e imágenes que te hayas creado no estarán nunca a la altura de lo que experimentas cuando lo vives en tus carnes.
Va por ti.
Son a suma total
daquel que foi medindo
a pegada aquela que non digo,
pegada que soia se puxo o seu nome.
Son resta da esperanza -diferencia quedou-
Multiplicada xa nacín,pra qué dividirme agora
San, enteira voume indo,
san, enteira vou quedando,
o paso xa me cederon,
inda que o camiño se vira,
vaise virando en duro,
as pegadas ben se ven vense volcar nas penas,
liman os picos dos montes,
raxan a cume i o mar,
raxan as alturas todas,
raxan a neboa,
raxan o sol,
ráxanse todas nunha,
ésta cingese
vaise cinguindo.
¡Terra, alma dona¡
Pegada que soia
se puxo o seu nome.
María Mariño
Un beso muy fuerte, Julia.